mudarte

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Cuando era pequeña, pero lo suficientemente grande, seis/siete, recuerdo escribir-dibujar y quemar constantemente mis diarios. Una práctica que continué toda mi vida, hasta que me fui a vivir fuera de mi casa y ya no pasaba tanto tiempo en hogeras. El fuego siempre me ayudó a acabar conmigo misma. O con lo que ya no era. A entrar en lo desbordante, solitario, corriente de pena, tristeza, culpa. Con lo que me dolía, hacerle testigo y dàrselo sólo a el, hasta consumirlo. Adiós
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Enganchada al drama, de mi propia muerte pasional, de necesitar nombrar parte de la parte. Aprendí que las identidades son efímeras. Cuando comencé a estudiar astrología, pensé que eso era uraniano, pero entendí que era escorpión. Erosión y llaga.
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Siempre me gustó y sobresalí por juegos en los que aguantaba dolor. Como quemarme con cera las manos, coger una brasa, o aguantar al límite la respiración.
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He aprendido ♑, comprendido y entendido, que escorpio es permanecer, donde màs duele, hasta no poder más, y reventar. Empujar donde más freno hay, y atravesar. Que nada es para siempre. Que todo pasa. Y que hay tiempos, de superar.
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Otro nivel, es mover la energía, pero igualmente, sentir. Cuando te amas, dejas de destruirte. Se destruyen tus límites, lo verdaderamente necesario para continuar, viviendo. Pasas a despedir, en relación de respeto. Y te tomas el tiempo, de llorar y orar, con la Tierra. A tu manera, sincera, te mudas.

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